sábado, 30 de junio de 2007
Café amargo



Algo de mi autoria, haber que les parece.

Miro a travez de la ventana, y ahí estás, con tu rostro sereno, tu sonrisa delicada y tus ojos ávidos de los mios. La constante lluvia cae contra el cristal limpiando tu rostro incesantemente. Mis labios susurran tu nombre pero sé que mis palabras no llegarán hasta tí. Sería inutil contarte todas las noches que he pasado recordando tus manos tus besos tu cuerpo. Recordar todas las noches que fuimos presa del frío, tratando de lidiar contra él por medio del constante roce de nuestra piel. Olvidar ese delicado susurro que pronunciabas en mi oído en el que decías que me amabas. Observarme en el reflejo de tus ojos, mirarme dentro de ellos, recorriendo tu alma, aferrandome a ella como un último suspiro de de vida.

Veo tu cuerpo desvanecerse frente a mí y pienso en donde quedarán aquellos días de otoño en que sentados bajo aquellos árboles marchitos eramos víctimas de una lluvia de hojarasca, en donde buscabas protección entre mis brazos.

Hoy que me encuentro solo, sentado en esta mesa donde aguardo tu llegada, bebiendo éste amargo café que intenta borrar la dulzura de tus labios. Espero cinco diez veinte interminables minutos y tu presencia corporal no está. Con cada minuto y gota de lluvia, se va diluyendo tu recuerdo que perdura en mi. Quisiera que con el último sorbo, se fuera tu fantasma que dejaste en mi, olvidar la primera vez que te ví, sentada en aquel apartado rincón, con tus manos posadas sobre tu rostro tratando disimular un llanto amargo.

Publicado por ceh_12 a las 15:03 | 0 Comentarios | Enviar
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